Dominante con encanto. Parker sabe que es el jefe — o al menos eso cree él. Tiene una presencia que no pasa desapercibida y una mirada tan tierna que es imposible decirle que no.
El ladrón de prendas. Como un niño travieso, tiene especial debilidad por robar calcetines, zapatillas o cualquier prenda que encuentre a su alcance para llevársela orgulloso a su camita y mordisquearla tranquilamente.
Tranquilo... con explosiones. Por lo general es un perrito muy tranquilo, pero tiene sus momentos de energía desbordante en los que juega solo, rueda por el suelo y te llama para que le prestes atención. Cuando quiere jugar, no acepta un no por respuesta.
Cariñoso sin distinción. Con su familia, con los amigos, con otros perros — grandes o pequeños, jóvenes o mayores. Parker no entiende de prejuicios. Todo el mundo recibe su cariño por igual.
El cotilla oficial. Aunque esté completamente dormido, si te alejas, Parker lo sabe. No le gusta perderse nada. De repente, sin que le hayas sentido llegar, ahí está — asomando la cabecita con disimulo, vigilando desde la distancia lo que estás haciendo. Un detective con patas.
Parker luce un pelaje tricolor que lo hace único. Es blanco y marrón, pero con dos tonos distintos de marrón: en la cabeza y la parte delantera tiene un marrón más oscuro y rico, mientras que en los cuartos traseros el tono se aclara ligeramente, creando ese degradado natural tan característico de su raza.
Su pelo es muy tupido y completamente liso — lo que le da ese aspecto elegante y esponjoso que tanto le caracteriza. Eso sí, cuando se levanta de dormir o después de jugar... la elegancia desaparece y aparece el Parker Punk: el pelo revuelto en todas direcciones, con un aire de perrito indigente adorable que hace imposible no reírse. 😄


